¿Por qué el Ateísmo?

La diferencia entre el teísmo y el ateísmo es la diferencia entre la fe y la búsqueda de conocimiento verificable. Mientras el entendimiento teísta llega hasta la fe, el entendimiento ateísta sigue hasta la verdad por medio de la verificación. La fe dogmática cierra la mente hasta que la ciencia la abre.

Los conceptos de entes sobrenaturales, plan divino, destino irremediable, creador supremo y el más allá forman la base del teísmo y son dogmas de fe. La verificación expone su falsedad.

Si la vida humana sólo formara una parte de un ser cósmico omnipresente y su plan divino, entonces la vida se vuelve predestinada y la autonomía del individuo un mito. Sin la libertad no puede haber ninguna intención, empeño, responsabilidad ni moralidad. Sin embargo, la intención y la libertad de acción son realidades de la vida cotidiana que demuestran la falsedad del concepto de un ser cósmico omnipresente omnisciente.

El teísmo ahoga la iniciativa. Entre más honestos los creyentes, más pasivos se vuelven debido a la tendencia a entregarse a algo que estiman ser superior a ellos. Los teístas honestos quedan sufridos y sus esfuerzos apenas pasan de la satisfacción de las necesidades básicas.

Por otra parte, los teístas deshonestos pregonan a viva voz la fe en dios y las virtudes de la obediencia a dios y la patria, pero se las ingenian activamente para lograr poder, riquezas y posición social. Así los honestos quedan sufridos, debido a la entrega de su iniciativa; los deshonestos mediante métodos activos logran ventajas económicas y políticas. A los deshonestos les resulta bastante útil el servilismo de los creyentes honestos.

 

Por útil que sea la fe teísta, son falsedades. Alientan a la dependencia, la indolencia, la irresponsabilidad e ignorancia, corrompiendo la vida. Para luchar con estos males y hacer la vida más progresiva y contenta, debe despertarse la sensación de autonomía individual y la perspectiva racio-empirista.

En la práctica, ejercer la libre iniciativa y asumir una perspectiva racio-empirista es ateísta: cuando es en pensamiento también, no sólo se vuelve más íntegro, sino que desata la iniciativa para actuar libremente, lograr más y vivir mejor.

La forma honesta de progresar es el ateísmo: el reconocimiento de la autonomía del individuo a pensar, actuar libremente y vivir igual que cualquier otro. El ateísmo libera la iniciativa interior de cada quien y estorba los intereses de los deshonestos. Por eso los deshonestos desaniman el surgimiento del ateísmo. Sin embargo, la causa del ateísmo debe defenderse por todos los que anhelan la justicia social. El ateísmo es una necesidad en la sociedad civilizada.

Inspirada en: Gora, Sartre, y Hitchens

Redacción: Carmen Chase

 

 

 

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