| La Igualdad |
La característica principal de la creencia teísta es que el individuo no es libre a moldear su vida. A grandes rasgos, el teísmo representa el determinismo. Por eso, la creencia teísta entrega la vida del individuo a dios, al destino, al gobierno o a las circunstancias, quedando como un barco a la deriva. En las sociedades teístas, la cultura teísta es responsable por la prevalencia de desigualdades. Entre más honestos los creyentes, más pasivos se vuelven debido a la tendencia a entregarse a algo que estiman ser superior a ellos. Por otra parte, los creyentes deshonestos pregonan a voz viva su fe en dios y el gobierno, pero se las ingenian activamente para lograr poder, riquezas y posición social. Así los creyentes honestos quedan sufridos, debido a la entrega de su iniciativa; los deshonestos logran ventajas económicas y políticas mediante métodos activos. Cuando el sufrimiento del creyente honesto se vuelve insoportable, o adopta los métodos de los deshonestos para compartir algo de su ventaja, o se rebela honestamente en contra de sus creencias teístas, lanzándose así a la acción autónoma para ver sus frutos en la vida cotidiana. Por eso, un despertar ateísta es la solución honesta para eliminar las desigualdades. Cuando la gente se siente libre y se libera de la creencia en la supremacía de dios, el gobierno o la circunstancias, y viven en igualdad porque todos somos de la misma especie. En forma y capacidad nos parecemos mucho más de lo que diferimos. |
Todos los gatos caminan libremente; todas las aves de una bandada vuelan como iguales; también la gente debería vivir como iguales a no ser que algunos se permitan creer que no son libres, pierdan la iniciativa y recaigan en la indolencia. La caída de la fe teísta es la forma de avivar la iniciativa y establecer la igualdad. La explotación no tiene base, sino que se remontan al fraude y a la falsedad. Es la conquista cultural del individuo sobre su prójimo. Cambiando la cultura, se cambian las relaciones. Cuando la gente se entera que todos somos de la misma especie, la revelación desata una revolución. Los pobres, los súbditos y más sufridos se rebelan enseguida. Respiran el aire de la libertad y establecen la igualdad. La explotación terminará cuando se desacredita el servilismo y se afirma la autonomía del individuo. Los sumisos hacen tiranos de sus prójimos: uno menos servil domina a sus prójimos fácilmente cuando los demás siguen encorvados. Cuando todos los sumisos se paran bien, se encuentran tan erguidos como sus supuestos amos. Por eso, la mejor forma de erradicar el servilismo es la adopción masiva de la filosofía ateísta: la plena expresión de la autonomía del individuo en la acción inteligente. El voto queda hueco y la democracia falsa hasta que la gente se sienta libre y se entere que la desigualdad puede reducirse presionando al gobierno a hacer e implementar uniformemente leyes efectivas al respeto. El teísmo socava la democracia. La igualdad política de la democracia no conlleva a la igualdad socioeconómica sin que haya una conciencia atea entre la gente. |
La impaciencia por la igualdad socioeconómica puede reemplazar la democracia con la dictadura. Y la dictadura puede aliviar las desigualdades socioeconómicas, pero al costo de la igualdad política. Sólo cuando la gente se vuelve atea pueden aflorar juntas la igualdad política y socioeconómica. Insiprada en: THE_NEED_OF_ATHEISM-gora hispanificación y edición: Carmen Chase
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