La Libertad Moral

Para adoptar una forma de vida moral, el individuo debe autodirigirse racionalmente, ser capaz de comprensión compasiva, comprometerse con sus obligaciones sociales, hacer valer sus derechos, asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus palabras, elecciones y acciones ante sus pares y prójimos, y reconocer la dignidad inherente y valor intrínseco de todo ser humano.

El humanista actúa autónomamente, hasta en las circunstancias más adversas. Bien puede solicitar ayuda o decidir cooperar si las razones le convencen, pero jamás entrega su voluntad: permanece bien parado con un centro sólido, autoidentidad y dignidad intactos.

A medida que se despejan las ilusiones teístas y otras creencias irracionales, la mirada se vuelve del “más allá” hacia el “más acá”. Por eso, el humanista toma conciencia social. Aprecia que para una sociedad funcional, corresponde la responsabilidad personal, derecho de reclamar, veracidad, transparencia y confianza. En el humanismo se vuelven compromisos sociales.

“La veracidad es el cemento social: sin éste, los ladrillos forman un montón, pero no una pared sólida.” Gora**

El humanista se acostumbra a tomar la iniciativa de discernir: mientras el entendimiento teísta llega hasta la fe, el entendimiento humanista llega varios pasos más, hasta la verificación. Por lo tanto, el humanista está más que apto para el juicio moral.

Nadie responde por el individuo autónomo, ni tiene pretextos ni amparos especiales que valgan; por eso, la libertad de acción autónoma conlleva el costo de responder ante sus pares y prójimos por las consecuencias de todas sus palabras, elecciones y acciones.

La moral puede definirse como un sistema de reclamar: se basa en el derecho mutuo de individuos a insistir en lo correcto y de reclamar por lo incorrecto*.

El derecho a reclamarle al individuo por las consecuencias de sus acciones, elecciones y palabras también se justifica en su autonomía.

El derecho mutuo a insistir en lo correcto y reclamar por lo incorrecto, proporciona el ámbito propicio para la buena conducta. La propia insistencia del individuo lo presiona a practicarla por su cuenta también. Así fomenta la transparencia y honestidad de todos.

Las obligaciones y derechos sociales son de gran utilidad ya que promueven el bienestar general. Su desvinculación de la acción autónoma permite la prepotencia, libertinaje, indolencia, corrupción e inoperancia.

“Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.” Benito Juárez+

El humanista consciente salda su libertad de acción eligiendo comprometerse con sus obligaciones sociales y haciendo valer sus derechos sociales: su autodisciplina lo mantiene moral. La elección reflexiva es más desafiante que el acatamiento pasivo o la tradición costumbrista, pero sostiene la dignidad.

La autonomía del individuo, implícita en el humanismo, fundamenta la responsabilidad personal, justifica el derecho de reclamar al mismo tiempo que concientiza socialmente. De esta forma, la libertad moral es la fuerza pujante de la moral humanista.

La conducta moral debería ser reconocida y recompensada puntualmente, o en esta vida, o nunca.

El humanismo comprende una forma de vida, no paralela a la forma de vivir teísta, sino alternativa.

Redacción Carmen Chase
Inspirado en Gora, Sartre, Gandhi, Cohen

* Elizabeth Anderson Philosophers Without Gods, Chapter 17, page 229

**Goparaju Ramachandra Rao,Positive Atheism, Chapter 3

+ Apuntes Para Mis Hijos, Benito Juárez (FCE

Más Notas

Una Introducción al Humanismo Secular (archivo .pdf imprimible)

La Fe: ¿Virtud o Imprudencia?

La Forma de Vida Humanista

La Práctica del Racionalismo

Manifiesto Humanista 2000

Los Origenes del Universo

La Dualidad de la Mente

El Hechizo del Destino

Comparativa de Moral

¿Por qué el Ateísmo?

La Posición Ateísta

La Igualdad

 

 

 

 

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